Riva se estableció en 1842 en el Lago Iseo en Sarnico, Italia. Todo sucedió tras una terrible tormenta cuando los barcos de los pescadores locales quedaron destrozados y un joven constructor naval decidió hacer un milagro y reparar la mayoría de las naves. En ese instante nació la leyenda que conocemos hoy en día como Riva.
En 1968, Ferruccio Lamborghini encargó a Carlos Riva una particular y legendaria Riva que debía construir en tan solo tres meses. Lo que hacía a este barco tan único era su motorización: dos motores 4.0 V12 de 350 CV pertenecientes al legendario 350GT. Durante años el barco estuvo almacenado en la esquina de un varadero, escondido bajo un viejo toldo y sobre todo, escondido del mundo. Los entusiastas sabían de la existencia de la Riva Aquarama de Ferruccio Lamborghini, pero no sabían dónde se hallaba el barco después de que su dueño falleciera en 1993. Hasta que un coleccionista holandés lo localizó y la mandó restaurar a Riva World, un especialista en la restauración de barcos Riva. En 2013, tres años después de que se iniciara la restauración de la Aquarama Lamborghini, el barco volvió a la vida en todo su esplendor y magnificencia. Riva World no consiguió esto de un día para otro. Sandro Zani, el dueño de la conocida casa de restauración holandesa, estuvo yendo y viniendo a Italia durante esos tres años, haciendo visitas al museo de Ferruccio Lamborghini para poder documentar todos los detalles y elementos de la Riva original. El casco de madera fue reparado, lijado y se aplicaron unas 25 capas de pintura. La madera del interior fue reparada y los asientos fueron retapizados con el famoso diseño de Riva; todos los botones e interruptores fueron desmontados, reparados y reinstalados; todas las partes cromadas brillan como nuevas y naturalmente la Riva Lamborghini tiene un nuevo corazón. Un corazón que hace a esta Aquarama la más rápida del mundo, gracias su doble motor Lamborghini V12 del primer Lamborghini fabricado: el 350 GT.

“Uno de los motores originales de esta Riva puede ser visto todavía en el museo de Ferruccio Lamborghini en Italia, pero desafortunadamente no estaba en venta para este proyecto”, explica Sandro Zani. “Es por eso que compramos otros dos motores V12 y los marinizamos para que pudiesen ser utilizados en un barco. Gracias al museo de Ferruccio Lamborghini pudimos desmontar y recrear varias partes originales del motor que se conserva en el museo. Además, Lino Morosini, que hace 45 años era el jefe de la división de motores de Riva y uno de los padres de la Aquarama Lamborghini, nos dio información adicional con la que pudimos adaptar los V12, para que estuvieran al nivel de los utilizados originalmente”.

Otra fuente valiosa en esa área fue el antiguo piloto de pruebas y desarrollador de Lamborghini, Bob Wallace, que tristemente falleció hace poco. Ayudó al equipo de Riva World a poner los dos motores Lamborghini a punto para su uso marítimo.

El resultado: dos maravillosos Lamborghini 4.0 V12, cada uno con 350 CV y equipados con seis carburadores dobles Weber con una rango de revoluciones de entre 700 y 5.000 rpm y un par formidable. Juntos dan a la Riva Aquarama una velocidad máxima de unos 48 nudos, ocho más que las Aquarama estándar con motores V8.

Después de algunas pruebas en los Países Bajos, el pasado verano la legendaria Riva fue transportada a Italia, donde se le dio rienda suelta en el Lago Iseo. Bajo el ojo atento de Carlos Riva, el fundador de la marca y el hombre que junto con Ferruccio Lamborghini empezó este proyecto en 1968.

Con la finalización de la restauración de esta única Riva Aquarama Lamborghini, Riva World ha traído una leyenda de vuelta a la vida. El resultado es una magnifica pieza de coleccionista que no tiene rival en cuanto a la restauración y mano de obra, y con la que Riva World emociona a los expertos de náutica así como a los amantes de los deportivos Italianos.